La cotidianidad de los vendedores del parque volvió a la normalidad a las 2:30 de la tarde, algunos transeúntes ignoraban lo sucedido horas antes, otros, por el contrario Escuchaban en el aire, el vocerío de una multitud pidiendo justicia que se encontraba en la alpujarra.
Nuestra cuidad, nuestra historia, y una buena manera de contarla a partir de elementos tan propios como “los gordos de botero”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario